"Transcurría el tiempo,  con mis pensamientos,  los nabos y el frío, cuando de repente y veloz como el viento,  una luz potente penetra en mi alma… Una luz divina, cosa de un momento… Alguien que me dice que ¡qué estoy haciendo! ¿Que qué estoy haciendo? ¡¡Virgen Santa!! ¡qué pregunta! Pelar nabos…, ¡pelar nabos!… ¿Para qué?… Y el corazón dando un brinco contesta medio alocado: pelo nabos por amor…, por amor a Jesucristo. 
(…) Aprovechemos esas cosas pequeñas de la vida diaria, de la vida vulgar… No hace falta para ser grandes santos, grandes cosas,  basta el hacer grandes las cosas pequeñas.”
       -San Rafael Arnáiz (12/12/1936)

"Transcurría el tiempo, con mis pensamientos, los nabos y el frío, cuando de repente y veloz como el viento, una luz potente penetra en mi alma… Una luz divina, cosa de un momento… Alguien que me dice que ¡qué estoy haciendo! ¿Que qué estoy haciendo? ¡¡Virgen Santa!! ¡qué pregunta! Pelar nabos…, ¡pelar nabos!… ¿Para qué?… Y el corazón dando un brinco contesta medio alocado: pelo nabos por amor…, por amor a Jesucristo.
(…) Aprovechemos esas cosas pequeñas de la vida diaria, de la vida vulgar… No hace falta para ser grandes santos, grandes cosas, basta el hacer grandes las cosas pequeñas.”
-San Rafael Arnáiz (12/12/1936)